¿Debería utilizarse la energía nuclear como fuente energética?

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domingo, 23 de mayo de 2010

La dimensión internacional de la energía nuclear

El historiador Eric Hobsbawm sostiene que de no haber existido la Segunda Guerra Mundial y el temor de que la Alemania nazi pudiera explotar los descubrimientos de la física nuclear, la bomba atómica nunca se habría fabricado ni se habrían realizado en el siglo XX los enormes desembolsos necesarios para producir la energía nuclear de cualquier tipo.
La aplicación de la energía nuclear a la guerra parece más o menos superada sin embargo su uso civil sigue generando controversia.
La generación de electricidad a partir de la energía nuclear se desarrolló sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX en razón de los miedos al desabastecimiento energético.
En nuestros días la sociedad internacional sigue planteándose la energía nuclear por miedo al desabastecimiento, sin embargo con nuevos matices. A partir de la asimilación de las teorías del cambio climático los países se plantean como objetivo conseguir que las economías sean cada vez menos dependientes de los combustibles fósiles (carbón y petróleo fundamentalmente). Parece que las llamadas 'energías renovables' pueden ser parte de la solución pero la mayoría considera que en el contexto de crisis económica en el que nos encontramos la transformación energética sólo será posible si paralelamente se apuesta por la energía nuclear. Para esta postura la energía nuclear es vista como la gran solución al incremento de emisiones de CO2 a la atmósfera.
Sin embargo la apuesta por la energía nuclear tendría sus consecuencias. Para los detractores los mayores problemas son la eliminación de los residuos nucleares, el desmantelamiento de las centrales y la proliferación de armas asociada a la tecnología nuclear. Uno de los últimos informes de Greenpeace establece que “por lo que concierne a las nuevas tecnologías, todavía sin probar, no se proponen cambios que puedan solucionar estos graves problemas”.
También podemos encontrarnos con aspectos relacionados con la seguridad, ya no sólo de la propia tecnología sino sobre todo del entorno que rodea a las instalaciones, bien por la posibilidad de ataques a las mismas y a sus infraestructuras complementarias, o bien por descuidos en la seguridad y control de los productos radioactivos, que hacen que sea una opción sólo para unos pocos países que ofrezcan altos niveles de seguridad interna. Tema este último que se presta a discusiones de todo tipo sobre quién es seguro y quién no lo es.
Finalmente está el aspecto de la disponibilidad de uranio. Las grandes reservas de uranio se localizan en América del Norte, Canadá y Estados Unidos, Brasil, Namibia y Sudáfrica, Australia y Kazakstán. Unos pocos países al fin y al cabo.

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